Finalizada una nueva edición del Salón Internacional de Milán , ya se conocen todas las novedades presentadas por las marcas para el próximo año. Y si hay una moto que acaparó gran parte de la atención del público durante los 5 días que duró el EICMA es la Fireblade 2020 de Honda.
La empresa japonesa presentó la CBR 1000RR-R, un modelo rediseñado casi por completo, pensado para ser más potente y radical que nunca. Esta superdeportiva presenta un motor de 4 cilindros en línea que, si bien hereda las medidas y la tecnología de la RC213V de MotoGP, en esta oportunidad fue delineado para ser más liviano y compacto que su antecesor. Para ello se acortó la carrera de los pistones con lo cual ahora son un 5% más ligeros y se sustituyeron las bielas por unas de titanio, entre otros cambios. De este modo, presenta un motor que eroga unos 215 CV de potencia a 14.500 rpm, por lo que, excluyendo naturalmente a los modelos sobrealimentados como la Kawasaki Ninja H2, estamos hablando de la superbike más potente sólo por detrás de la Ducati Panigale V4, en cuanto a unidades de 1000 cc. se refiere.
La parte del chasis también se inspira en la RC213V, pero diseñado para ser un poco más rígido. El basculante, de fundición de aluminio de doble brazo, es 30 mm más largo y presenta la misma rigidez vertical que la versión anterior pero con un 15% menos de rigidez horizontal. Además, el modelo cuenta con pinzas Nissin de anclaje radial, suspensiones Showa y llantas más ligeras.
El paquete electrónico también fue actualizado: cuenta con una pantalla TFT color de 5” y arranque por llave remota. A su vez, ofrece 3 modos diferentes de conducción, control de par, ABS con asistencia en curva, control de salida, entre otras novedades.
Además, la empresa también presentó una versión un tanto más equipada con mejores componentes y cambios en los frenos, suspensiones y en la parte electrónica.
De esta manera, Honda no se guardó nada y parece dispuesta a jugar fuerte sus fichas de cara al año 2020.