El taller rumano Bandisca tomó una Suzuki SV650 de 2001 como lienzo y a la GSX-R750 de 1990 como musa inspiradora para conformar un homenaje muy especial a una de las motos más recordadas entre las clásicas deportivas utilizadas para las carreras de resistencia en la década del ’90.
Su estética retro, con su bien lograda carrocería como principal protagonista, fue uno de los trabajos más arduos de esta preparación ya que la parte superior del carenado es una pieza réplica de una GSX-R del ‘90 que necesitó muchas horas para adaptarlo a las formas de la SV, mientras que en la parte trasera se realizó un subchasis específico en aluminio. Por su parte, el depósito de combustible no quedaba armónico con el resto del conjunto, por lo que recurrieron a uno de Honda NTV.
Con el fin de mejorar su rendimiento, en el tren delantero se le instaló una horquilla invertida Showa ajustable, mientras que en el eje trasero se recurrió a un monoamortiguador YSS. En el motor se buscó generar prestaciones más deportivas, por lo que se utilizó una tapa de cilindros afinada, se le realizó una nueva carburación, se le colocó un embrague de carreras, bomba de agua, escape artesanal con silenciador Spark GP y nuevas válvulas, todo lo necesario para correr la mítica Glemseck 101.
Bandisca bautizó a su SV650 con el apodo “Caballo de Hierro” y fue finalizada con los colores oficiales de Suzuki acompañados por todo el resto de elementos en acabados negro, llantas en el mismo color con los bordes pulidos y un doble faro delantero con tecnología LED con una de las ópticas de color amarillo, fiel al estilo de las motos retro.