Era su primera oportunidad de cerrar el título y no la desaprovechó: David Alonso es campeón del mundo de Moto3. El GP de Japón, en Motegi, fue el escenario para la consagración del colombiano, confirmando lo que ya se sabia: ganó el mejor piloto de la temporada. Al mismo tiempo, se trata del primer campeón de esa nacionalidad que tiene la categoría y con un futuro enorme para sus jóvenes 18 años. Al mismo tiempo, el Aspar Team vuelve a campeonar luego de dos años de sequia.
Cronología de un gran campeonato
La temporada comenzó con un triunfo en Qatar, el cual sirvió como presagio de lo que sería el resto del año. En Lusail, el colombiano inició la ultima vuelta de la competencia en el sexto lugar, para ponerse en las curvas finales detrás de Dani Holgado, quien seria su gran rival esta temporada. Lo pasó por dentro y ganó la carrera, el primero de un total de 10 triunfos. A eso le seguiría un disimulado cuarto puesto en Portugal, donde todavía no se hablaba de él como candidato. No obstante, la victoria punta a punta en el GP de las Américas, lo ponía segundo del campeonato liderado por el alicantino.
En Jerez hizo una pole astronómica, pero se cayó en primera vuelta, regalándole el triunfo a Collin Veijer. Se tomaría revancha en Le Mans, donde esperó expectante su oportunidad y atacó a tres vueltas del final. La victoria en Francia sería la primera de tres que lo impulsarían como líder del campeonato. Primero en Cataluña, donde empezó su fama de piloto ‘frío’ a la hora de tomar decisiones de cuando adelantarse y de que manera. En segundo, el triunfo en Italia, donde la brecha del campeonato se empezaba a abrir cada vez más.
Si bien el objetivo tambaleó un poco en Assen, donde terminó 5to, el colombiano mantenía la distancia con su nuevo escolta, el propio Veijer. Luego de recuperar la confianza gracias a la victoria en Sachsenring, manifestó lo que luego sucedería: «El objetivo final, no me escondo, es ser campeón del mundo. Quiero ser campeón del mundo de Moto3 y es por lo que lucho cada día».
Capitulo final: Motegi
Una nueva victoria en Austria hacía que se separara más en la tabla general. Esa diferencia le hizo posible tener carreras con rendimientos más ‘bajos’ como lo fueron el cuarto puesto en Aragón, o el séptimo en San Marino. Era la primera vez que pasaba dos carreras sin triunfos. Esto no duraría mucho, ya que en la repetición en la Emilia Romagna ganaría con autoridad, además de verse beneficiado por la sanción de Holgado. El triunfo en Indonesia lo ponía a ‘match point’ en Japón.
En Motegi, fue otra carrera de manual para Alonso, siendo hasta séptimo en un grupo bastante nutrido de pilotos. A 9 vueltas del final pasó a la ofensiva y uno a uno, fueron quedando atrás Yamanaka, Piqueras, Holgado y Ortolá. Sin cometer el mínimo error, pasó a Fernández a cuatro vueltas del final para cerrar la consagración. Sin duda alguna, el mejor piloto fue quien ganó.
El nombre junto a los más grandes
David Alonso como campeón obtuvo 10 victorias sobre 16 carreras disputadas. Esta misma cifra fue la que obtuvieron en los 125 cc los mismísimos Marc Márquez en 2010 y Joan Mir en 2017, en Moto3. Todavía tiene cuatro carreras para igualar el récord que consiguiera Valentino Rossi de 11 victorias en la categoría baja en 1997. Presente y mucho futuro para el nuevo campeón.