A pesar de las innovaciones tecnológicas desarrolladas para mejorar la seguridad, en un accidente de tránsito son los motociclistas quienes se llevan la peor parte.
El informe sobre el Estado de la seguridad vial en la Región de las Américas elaborado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) marca que las muertes causadas por el tránsito son la segunda causa principal de mortalidad en adultos jóvenes de 15 a 29 años. Además, de todas las muertes por lesiones en el tránsito ocurridas durante el año 2019 (previo a la pandemia global de Covid-19) un 23% corresponden a conductores de motos.
La situación no difiere mucho en el caso de países como España, donde según los datos difundidos por la Dirección General de Tránsito (DGT) el año 2019 registró la cifra más alta de motociclistas fallecidos desde el 2010 con 499 muertos, incluidos conductores de ciclomotores.
Por este motivo, en los últimos tiempos en el país europeo comenzó a discutir seriamente la posibilidad de establecer al airbag para motociclistas como un requisito fundamental para obtener el carné de conducir. Pero ¿de qué se trata específicamente?
Tipos de airbag y porqué usarlos
Antes que nada hay que decir que está comprobado que los airbag para moto, sea cual sea su tipo, logran reducir alrededor de un 90% la energía recibida frente a un golpe inesperado o una caída. Todos los airbag cuentan con tres elementos fundamentales: una bolsa de aire, el sistema de hinchado y las botellas de gas. Se estima que la velocidad en que el sistema en su totalidad se activa suele ir desde los 0,25 hasta los 300 milisegundos aproximadamente. ¿Y de qué depende esto? en principio del tipo de airbag que se esté utilizando.
En la actualidad, se pueden clasificar a grandes rasgos en dos tipos: los de activación mecánica y los de activación electrónica. Los primeros, van conectados a la moto por medio de un cable enganchado al chasis. El mecanismo es sencillo: cuando el cable se tensa producto de un fuerte impacto, el airbag se activa y se infla protegiendo inmediatamente al conductor.
Por su parte, los airbags electrónicos utilizan un sistema un tanto más sofisticado. Estos funcionan a partir de una centralita incorporada en el chaleco, en la campera o en el mono. Este dispositivo analiza múltiples variables y parámetros que definen cuándo se produjo un accidente y, por lo tanto, cuándo debe hincharse. Son mecanismos más avanzados por lo que su precio también suele ser más elevado.
Otra clasificación posible es según su tipo de integración: los hay integrados a la indumentaria o en forma de chaleco independiente. Los primeros no requieren llevar piezas adicionales debajo o encima por lo que aportan un grado mayor de comodidad en ese aspecto. Sin embargo, la ventaja de los airbags independientes es que permiten combinarlos con chaquetas o monos diferentes en función de la época del año.
Una cuestión de costos
Los estudios de airbags para motociclistas nacieron hace ya varias décadas pero hace aproximadamente 10 años que comenzó a gestarse su desarrollo de forma acelerada. Desde la temporada 2018 es de uso obligatorio para todos los pilotos del Campeonato Mundial de Motociclismo y poco a poco se establece como una opción para quienes se suben a la moto todos los días.
Probada su eficacia, será clave la evolución de los precios en los diferentes países para que finalmente puedan ser aceptados en las ciudades como uno más de aquellos elementos de seguridad indispensables al momento de encender la moto.