Indian Motorcycle: un mito de las dos ruedas

Hacer un repaso por la historia de la mítica fabricante de motos norteamericana Indian, es hacer un recorrido por los grandes sucesos del siglo XX y, a su vez, una muestra de la innegable fortaleza que ha demostrado tener la compañía a lo largo de sus 119 años de vida para poder afrontar las innumerables crisis por las que tuvo que atravesar. El nacimiento de Indian se remonta hacia el año 1901, cuando un ingeniero norteamericano llamado Carl Oscar Hedstrom creo una rudimentaria motocicleta en la fábrica que poseía en la localidad de Springfield, Massachusets. Fue en aquellas épocas (en las que todavía ni siquiera había nacido la firma que sería su principal competidora durante todo el siglo XX: Harley-Davidson) que Hedstrom vendió aquel prototipo de calle al piloto George Hendee, quien la bautizo con el nombre de motocicleta Indian, marcando así el momento inicial de vida de la compañía. A partir de aquel momento, Hedstrom y Hendee decidieron fundar la compañía y comenzaron a dedicar su tiempo a la fabricación motos. Según señalan las crónicas, Indian dominó de gran forma los primeros años del motociclismo en los Estados Unidos: con sus motores V-Twin a 42º llegó a pasar de

Hacer un repaso por la historia de la mítica fabricante de motos norteamericana Indian, es hacer un recorrido por los grandes sucesos del siglo XX y, a su vez, una muestra de la innegable fortaleza que ha demostrado tener la compañía a lo largo de sus 119 años de vida para poder afrontar las innumerables crisis por las que tuvo que atravesar.

El nacimiento de Indian se remonta hacia el año 1901, cuando un ingeniero norteamericano llamado Carl Oscar Hedstrom creo una rudimentaria motocicleta en la fábrica que poseía en la localidad de Springfield, Massachusets. Fue en aquellas épocas (en las que todavía ni siquiera había nacido la firma que sería su principal competidora durante todo el siglo XX: Harley-Davidson) que Hedstrom vendió aquel prototipo de calle al piloto George Hendee, quien la bautizo con el nombre de motocicleta Indian, marcando así el momento inicial de vida de la compañía.

A partir de aquel momento, Hedstrom y Hendee decidieron fundar la compañía y comenzaron a dedicar su tiempo a la fabricación motos. Según señalan las crónicas, Indian dominó de gran forma los primeros años del motociclismo en los Estados Unidos: con sus motores V-Twin a 42º llegó a pasar de unas 500 unidades fabricadas en 1904 a más de 30.000 para el año 1916. Sin embargo, con el estallido de la Primera Guerra Mundial y el ingreso de los Estados Unidos al conflicto, el exponencial crecimiento de la firma se encontró con uno de sus primeros escollos. Ya en la previa de la guerra los problemas habían comenzado cuando Hedstrom y Hendee decidieron renunciar a la dirección de la empresa disconformes con el accionar de los gerentes, quienes incrementaban el valor de las acciones de forma artificial. Una vez comenzado el conflicto bélico, Indian se vio obligada a vender toda su producción al ejército de los Estados Unidos mientras que su competidor Harley-Davidson logró mantenerse en el mercado gracias a las buenas relaciones de sus dueños con algunos miembros del gobierno. Si bien durante los años 1917 y 1919 Indian vendió más de 40.000 unidades para el ejército, perdió toda su presencia en el mercado local a manos de la factoría de Milwaukee, situación que le generó graves problemas financieros y comerciales.

Una vez terminada la guerra, fue el expiloto Charles Franklin quien tomó las riendas de la empresa y en el año 1919 Indian presentó la Scout de 600 cc, una motocicleta de válvulas laterales con caja de cambios de tres relaciones y un chasis cerrado que obtuvo una excelente respuesta por parte del público transformándose así en un éxito inmediato, y para el año 1921 lanzó la la Indian Chief, una unidad muy similar a la Scout pero equipada con un motor de 1.000 cc que le permitía alcanzar una velocidad de hasta 150 kilómetros por hora con sidecar: un verdadero lujo para aquellos tiempos. Durante los años siguientes, estos dos modelos se convirtieron en los más vendidos de la marca de Springfield y con ellos la compañía logró retomar la senda en el mercado llegando a fabricar, para el año 1923, más de 250.000 unidades pero las insalvables diferencias entre los directores de la compañía sumado a una diversificación de la producción y a los efectos preliminares de la Gran Depresión de fines de la década de 1920, hicieron que los números cayeran estrepitosamente llegando a producir tan sólo 4.635 motos en 1928.

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A esa altura todo parecía indicar el final de Indian, sin embargo, el crack del ’29 sería el segundo renacimiento de la empresa. Esta vez, fue Eleuthere Paul duPont, un apasionado por las motos y miembro de una de las familias más ricas de los Estados Unidos, el encargado de ponerla nuevamente en pie. Cuando DuPont tomó el control de la compañía, una de las primeras decisiones que adoptó fue la de desprenderse de todas las actividades que no estaban relacionadas con el mundo de las dos ruedas y que se habían comenzado a realizar en las gestiones anteriores.

Bajo la administración de DuPont, Indian recuperó nuevamente la tendencia al alza en las ventas: en 1936 salieron de su fábrica 5.028 unidades y 8.883 en 1939, 500 más que Harley-Davidson además de impulsar modelos como la Indian Sport Scout de 1930 (considerada como la primera superbike norteamericana y con la cual se obtuvieron grandes éxitos en el plano deportivo) hasta que el estallido de la Segunda Guerra Mundial hundió nuevamente a la compañía en el caos.

Durante el conflicto bélico, Indian fabricó en total más de 40.000 unidades Scout para su uso militar. Sin embargo, tras los problemas financieros post-guerra y el retiro de Paul Dupont a causa una enfermedad, asumió el mando de la empresa un inversor llamado Ralph B. Roger, quien, con poca experiencia en la industria del motociclismo, decidió cambiar drásticamente la estrategia de producción de la compañía apuntando a construir modelos con un esquema europeo pero diseñadas en Estados Unidos. Para ello, disminuyó progresivamente la producción de modelos como las Scout o las Chief y comenzó a importar unidades de Vincent, Norton, AJS, Matchless o Royal Enfield a las que les cambiaba la insignia por la de Indian. El resultado fue un verdadero desastre y la compañía quebró en 1962. De allí en más y hasta la actualidad, Indian transitó un camino de idas y vueltas, con luchas empresariales entre quienes reclamaban la titularidad de los derechos de producción.

Este camino errante de la compañía increíblemente finalizó en el año 2011, cuando la firma Polaris compró la empresa norteamericana para darle un nuevo impulso de vida por tercera vez en su historia a esta mítica factoría norteamericana.

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