Clásica y radical

El taller ubicado en Obersulm, una pequeña ciudad en el estado de Baden-Württemberg, Alemania, ganó mucho reconocimiento en la escena custom, entre otras cosas, luego de ganar la carrera Sultans of Sprint 2017, con una Ducati denominada “Frankenstein”. Ese buen resultado hizo que Triumph se contactara con ellos y que les encargara una moto que debía cumplir con dos características fundamentales: ser rápida y llamativa. Dentro del catálogo de la firma inglesa eligieron la Thruxton R, que recibió pocos cambios en la parte de ciclo, como un basculante 8,5 cm más largo, amortiguadores Wilbers y una suspensión delantera más baja. En cambio, el motor bicilíndrico de 1200 cc recibió gran cantidad de modificaciones, entre ellas la adopción de un compresor volumétrico Rotrex C15-60 que aumentó la potencia de la moto desde los 96 CV a los 147 CV. NOTA RELACIONADA:  Brough Superior SS 100: vuelve el Rolls Royce de las motosPara que el propulsor resista esa suba del 50% de la potencia, transitó una larga etapa de puesta a punto, en la que se cambiaron los inyectores por unos de mayor tamaño con el fin de mejorar el flujo de combustible, se reforzó el embrague y se le colocaron silenciadores

El taller ubicado en Obersulm, una pequeña ciudad en el estado de Baden-Württemberg, Alemania, ganó mucho reconocimiento en la escena custom, entre otras cosas, luego de ganar la carrera Sultans of Sprint 2017, con una Ducati denominada “Frankenstein”. Ese buen resultado hizo que Triumph se contactara con ellos y que les encargara una moto que debía cumplir con dos características fundamentales: ser rápida y llamativa.

Dentro del catálogo de la firma inglesa eligieron la Thruxton R, que recibió pocos cambios en la parte de ciclo, como un basculante 8,5 cm más largo, amortiguadores Wilbers y una suspensión delantera más baja. En cambio, el motor bicilíndrico de 1200 cc recibió gran cantidad de modificaciones, entre ellas la adopción de un compresor volumétrico Rotrex C15-60 que aumentó la potencia de la moto desde los 96 CV a los 147 CV.

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Para que el propulsor resista esa suba del 50% de la potencia, transitó una larga etapa de puesta a punto, en la que se cambiaron los inyectores por unos de mayor tamaño con el fin de mejorar el flujo de combustible, se reforzó el embrague y se le colocaron silenciadores de MotoGP firmados por SC-Project.

En cuanto a lo estético, la carrocería estilo retro fue realizada artesanalmente en metal y llevó cerca de 300 horas de trabajo. La parte trasera fue cortada casi a la altura del eje, se le acopló un asiento monoplaza y un pequeño colín que ayuda a que la unidad luzca mucho más compacta.

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