Desde su debut en la década de los 90, la Serie F de BMW Motorrad marcó un hito en la industria de las motocicletas, con modelos como la F 650, la F 800 GS y las recientes F 900 GS.
BMW Motorrad, un líder en la industria de las motocicletas, amplió su oferta más allá de los tradicionales motores bóxer desde la década de 1980. En este proceso de innovación, la Serie K marcó el camino con motores de 3 y 4 cilindros en línea refrigerados por agua. Sin embargo, en la década de 1990 la marca alemana llevaría la diversificación a otro nivel con el lanzamiento de la Serie F, una nueva familia de motocicletas pensadas para satisfacer diversas exigencias del mercado.
La F 650, lanzada en 1995, dio inicio a la Serie F. Con un motor de 650 cc, representó el regreso de BMW a esta cilindrada, ausente desde 1966. Esta motocicleta fue desarrollada en colaboración con Aprilia y ensamblada por ambas marcas, incorporando un motor de 4 válvulas diseñado por Rotax. Con su lanzamiento, la F 650 se destacó por ser la primera motocicleta con convertidor catalítico de serie, marcando un hito en sostenibilidad. Además, la opción de adaptación para modelos anteriores de la serie ampliaba aún más su accesibilidad y versatilidad.
La llegada de la F 650 GS y la F 650 Dakar en 2000 llevó el concepto «enduro» a las motocicletas monocilíndricas de BMW. Las victorias de Richard Sainct en el Rally Dakar de 1999 y 2000 elevaron el prestigio de la Serie F, consolidando su éxito tanto en el ámbito competitivo como en el mercado.