La línea Aerox de Yamaha es una de las motocicletas más vendidas del mundo en este momento. Ahora, la marca de los diapasones se afinca en esta familia y la readapta a las cero emisiones con la Yamaha Aerox-E, su versión eléctrica que busca redefinir el concepto de movilidad urbana.
Luego de la presentación de su modelo Jog, en colaboración con Honda, la empresa nipona vuelve a la carga en el mundo de la electromovilidad, reeditando un clásico El Yamaha Aerox tradicional se caracterizó por ser un scooter a combustión que destacaba por su diseño deportivo y futurista, además de ofrecer prestaciones atractivas para un público joven que apreciaba su funcionalidad para los entornos urbanos.
Aerox-E: la reedición de un clásico
Ahora la clásica gama vuelve con un modelo repensado: el Yamaha Aerox-E. Sin romper con su tradicional identidad visual, los cambios vienen por el lado del equipamiento. Está impulsado por un motor eléctrico anclado al chasis que esboza 9,4 kW (algo así como 12,6 cv) de potencia pico, con 48 Nm de par máximo. La transmisión se encuentra anclada al basculante de doble brazo, mientras que se encuentra electrificada con dos baterías extraíbles que juntas suman 3 kWh de capacidad que declaran una autonomía de 106 km.
Con todo esto y demás, el peso de la misma cierra en 139 kg. En el frenado incorpora dos discos con pinzas axiales Nissin, vigilados por ABS. Besa el asfalto con ruedas de 14 pulgadas y neumáticos Ceat, con medidas 110/80 adelante y 140/70 detrás.
En el apartado técnico, el Yamaha Aerox-E ofrece tres modos de conducción: Eco, Estándar y Power. A ellos agrega una función llamada «Boost» para una respuesta rápida en situaciones puntuales. Los faros han adoptado LED dobles de Clase D, combinados con luces traseras LED con efecto 3D que lo hacen lucir aún más moderno. Todo se maneja desde una instrumentación TFT integrada con la aplicación Y-Connect.
¿Podría llegar a estas latitudes?
El desarrollo del Yamaha Aerox-E fue encargado, supervisado y hecho por Yamaha India. Por este motivo es que no se lo podrá ver, al menos en el corto plazo, en Europa o en nuestros mercados sudamericanos. Sin embargo, dado el avance de la electromovilidad, no faltaría tiempo para que comenzara a expandirse en términos globales.