Este sistema, que en español se podría denominar como Asistente de Velocidad Inteligente, es un artefacto electrónico capaz de advertir a los conductores mediante estímulos sonoros, visuales o táctiles, los excesos de velocidad. También podría actuar sobre el encendido para reducir de manera autónoma la velocidad en zonas públicas.
Su funcionamiento se lleva a cabo mediante la lectura de señales a través de cámaras o la interpretación de la velocidad máxima gracias a la incorporación del GPS, comparando esa información con datos cartográficos y sus correspondientes límites.
Al momento que el piloto conduce más rápido de lo permitido por las normas, el Asistente generaría ciertos signos en el manubrio como alertas. Si se mantiene el exceso, el vehículo llegaría a reducir la velocidad por sí mismo.
Actualmente existen dos unidades dotadas con el ISA, que están siendo estudiadas por los miembros de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor del Parlamento Europeo para introducirlos en futuros modelos. También, se estima que, de ser aprobado el proyecto, el sistema de seguridad podría llegar a ser obligatorio.