Back in black

Desde un principio la consigna para los creadores estaba clara: una moto limpia y minimalista, dos características que desde su nacimiento ya posee la Bonneville Bobber, pero que quisieron llevar al extremo. Por eso, por ejemplo, cambiaron la llanta convencional de rayos, por uno lenticulares negros que le dan un aspecto más robusto a la unidad. Con la misma filosofía fue modificada la suspensión delantera o, mejor dicho, decorada, con unos “apéndices” que ensancharon la perspectiva desde la parte frontal. Los guardabarros también cambiaron totalmente su forma y, como consecuencia, su funcionalidad. El trasero tiene una superficie más corta y recubre lateralmente la rueda, a diferencia de la Triumph convencional. Algo similar sucede en el eje delantero, donde ese componente se volvió casi imperceptible entre la estrepitosa horquilla. NOTA RELACIONADA:  SALIÓ LA EDICIÓN NÚMERO 244 DE REVISTA EXCLUSIVO MOTOSEn la parte central, yace un detalle casi inadvertido pero importante, como el soporte del sillín que fue re-fabricado con una técnica de impresión 3D, cambio que mejora la posición de conducción y la comodidad. El control general de la moto también fue alterado con la inclusión de unos discos de frenos firmados por la marca Beringer. Fuente/s: Nota Relacionada: Classic 500

Desde un principio la consigna para los creadores estaba clara: una moto limpia y minimalista, dos características que desde su nacimiento ya posee la Bonneville Bobber, pero que quisieron llevar al extremo. Por eso, por ejemplo, cambiaron la llanta convencional de rayos, por uno lenticulares negros que le dan un aspecto más robusto a la unidad. Con la misma filosofía fue modificada la suspensión delantera o, mejor dicho, decorada, con unos “apéndices” que ensancharon la perspectiva desde la parte frontal.

Los guardabarros también cambiaron totalmente su forma y, como consecuencia, su funcionalidad. El trasero tiene una superficie más corta y recubre lateralmente la rueda, a diferencia de la Triumph convencional. Algo similar sucede en el eje delantero, donde ese componente se volvió casi imperceptible entre la estrepitosa horquilla.

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En la parte central, yace un detalle casi inadvertido pero importante, como el soporte del sillín que fue re-fabricado con una técnica de impresión 3D, cambio que mejora la posición de conducción y la comodidad. El control general de la moto también fue alterado con la inclusión de unos discos de frenos firmados por la marca Beringer.

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