ABS en curva ¿qué es y cómo funciona?

El ABS en curva se posiciona como un sistema pensado, de momento, para las motos más exclusivas. Te contamos todo lo que tenes que saber sobre este sistema de seguridad.

ABS en curva ¿qué es y cómo funciona?

ABS en curva ¿qué es y cómo funciona?

Si bien el sistema ABS en motos de calle ya es una constante, los últimos desarrollos se centran en la intervención de este componente de seguridad también cuando la moto se encuentra trazando una curva.

La primera moto que utilizó este avance fue la KTM Adventure 1190 con la solución Bosch MSC: Motorcycle Stability Contro. Por su parte, en el año 2014 –es decir, casi al mismo tiempo- BMW lanzó algo similar pero pensando en las superdeportivas.

KTM fue una de las marcas que en su momento “corrió la carrera” por lanzar el primer ABS en curva. En un video explicativo, la marca describe de manera muy simple que este sistema “en términos de seguridad, hace con la rueda delantera lo que el control de tracción logró con la trasera”.

Más allá de quien tenga el honor de haber incursionado primero en esta tecnología, esto demuestra que se trata de un sistema realmente polifuncional o adaptable a distintos tipos de motos. La adaptabilidad es, precisamente, un camino que recorren casi todos los avances en seguridad que nacen desde lo más radical y se van difundiendo hacia otros estilos de motos.

Así es que este nuevo sistema evoluciona el ABS convencional y se posiciona como una alternativa útil también en ruta gracias al factor inclinación. Esto permite obtener un grado de seguridad mucho mayor en comparación con los antiguos sistemas.

¿Cómo funciona?

En términos un poco más específicos, el ABS con funcionalidad en curva adaptada se encarga de la gestión del antibloqueo para cada ángulo de inclinación en función de las circunstancias del asfalto. Los mismos sensores que actúan para la intervención del control de tracción y para las suspensiones electrónicas tienen en cuenta la posición de la moto en función de todos los ángulos (inclinación, frenada, aceleración, derrape) y la aceleración transversal para ofrecer una respuesta adecuada a cada necesidad.

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A medida que el ángulo de inclinación aumenta, la presión sobre los frenos se limita de manera gradual. Es decir, el aumento de la frenada es más progresivo. Además, el rango de control del ABS sobre la modulación de la presión de la frenada es más amplio. De este modo, la respuesta es más sensible y la conducción más precisa.

Bajo la lupa

En su funcionamiento, es muy importante el papel de los sensores, acelerómetros y giroscopios que le envían la información necesaria a la IMU.

Estos sistemas denominados Microelectromecánicos o MEMS no son una novedad ya que fueron creados en la década de los ‘80 y funcionan mediante “micropesas”, es decir, masas sísmicas.

Cuando la unidad MEMS percibe un movimiento, la inercia que reflejan estas pesas por permanecer en su sitio ofrece una información respecto al resto de la unidad. Dicho de una manera más simple: estos modelos realizan un pequeño movimiento microscópico cuando la moto acelera, inclina o frena. Así logra determinar qué tanto se movió la moto.

Estos datos son recogidos por una computadora que realiza cálculos en microsegundos para saber qué cantidad de capacidad de frenada otorgarle a la moto para evitar el deslizamiento de las ruedas.

En definitiva, como todo sistema ABS, éste no puede utilizarse más allá de los límites de lo razonable.

Un ABS no está diseñado para mejorar el potencial de frenada de un piloto experto, sino para ofrecer un colchón de seguridad que no puede superar los límites. Es decir, que vela más por la seguridad que por el rendimiento.

Fuente/s: Exclusivo Motos

Fuente/s: Exclusivo Motos